29 junio – San Pedro y San Pablo, apóstoles

Fecha: 28 de junio de 2024

La fe de la Iglesia encuentra su cimiento más sólido en el testimonio de San Pedro y San Pablo.

—Ambos pertenecieron al pueblo judío, aunque sólo el pescador era natural de Tierra Santa.
—El primero fue elegido junto a su hermano Andrés en el lago de Galilea, en plena faena, cuando todo comenzó y el carpintero dejó la gubia para vestirse de Mesías; a Saulo le salió al encuentro cuando iba camino de Damasco con intenciones crueles contra los discípulos.
—Ambos se dejaron atrapar por el invencible amor del Señor y le entregaron enteramente sus vidas.
—Se conocieron ambos en Jerusalén, dándose un abrazo de comunión al constatar que les unía la misma vocación divina y el mismo mensaje, el evangelio de Jesucristo.
—Ambos fueron constituidos por el Señor como Apóstoles suyos: Simón fue renombrado como Cefas (Pedro) para una misión única, la de ser el Vicario de Cristo en la tierra y principio de unidad de la Iglesia; Pablo recibió la misión de anunciar a los gentiles la buena noticia de la salvación.
—Ambos son autores inspirados por el Espíritu Santo para escribir cartas que forman parte de la Sagrada Escritura. Pedro es el apóstol más citado del nuevo testamento; Pablo, el que más cartas escribió de su puño y letra.
—Ambos se consideran como los fundadores de la Iglesia de Roma y, por esta razón, se celebra hoy el martirio de ambos en una misma fiesta.
—Ambos, en diferentes fechas, acabaron dando testimonio de Cristo con la entrega de sus vidas en la Ciudad Eterna. Pedro, el primero, entregó su último aliento en el circo de Nerón, que estaba en el actual Vaticano, y fue enterrado muy cerca, donde se levantó la actual basílica como memorial de su martirio y señal de la ubicación de su sepulcro; Saulo fue decapitado a las afueras de Roma, hacia el sur, y también se levantó una basílica sobre tu tumba, que es denominada «extra-muros».
—Roma era en aquél momento la Urbe por excelencia del mundo conocido, la luz de la civilización. Fue fundada por Rómulo y Remo. Los emperadores romanos eran divinizados, pero inevitable y sistemáticamente mortales al fin y al cabo. Con la llegada de Cristo, se da cumplimiento a las profecías de un nuevo reino: Cristo es el nuevo Emperador, pero no de Roma, sino del mundo, Imperator Mundi. Y no mortal, sino inmortal y eterno. El lugar por antonomasia desde donde se predica esta nueva fe es Roma, donde los dos apóstoles dan a luz la iglesia que es cabeza de todas las iglesias.
—Roma es la ciudad donde reside el papa. Y especialmente recordamos hoy esta luz especial que envuelve al personaje que ocupa la sede romana: es sucesor del pescador de Galilea, aquél a quien Cristo dio su misma autoridad para atar y desatar, aquél que es su Vicario aquí en la tierra. Es quien nos confirma a todos en la fe de Pedro y Pablo, la explica y la defiende, y garantiza la unidad en la fe. ¡Gracias, Señor, por la gran misericordia de darnos al Papa! Así, nunca estaremos solos. Recemos hoy especialmente por él y sus intenciones.

En esta gran solemnidad rezaremos el precioso prefacio propio:

PREFACIO
LA DOBLE MISIÓN DE PEDRO Y PABLO EN LA IGLESIA

En verdad esjusto y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque en los santos apóstoles Pedro y Pablo
has querido dar a tu Iglesia
un motivo de alegría:
Pedro fue el primero en confesar la fe,
Pablo, el maestro insigne que la interpretó;
aquel fundó la primitiva Iglesia con el resto de Israel,
este fue maestro y doctor en la vocación de los gentiles.

Así, por caminos diversos,
congregaron la única familia de Cristo
y una misma corona asoció a los dos
a quienes venera el mundo.

Por eso, con los santos y con todos los ángeles,
te alabamos, diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo…