A la tarde te examinarán en el amor

Fecha: 18 de febrero de 2024

Lunes 19-2-2024, I de Cuaresma (Mt 25,31-46)

«Y el rey les dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.» Hoy es un día para orar con las obras de misericordia. La Cuaresma nos invita a un camino de conversión, perdón y penitencia mediante las obras de la oración, el ayuno y la limosna. Estas prácticas purifican y limpian nuestro corazón del pecado. Hoy, en concreto, se nos invita a meditar sobre la limosna, o –dicho de modo más general– la misericordia, que «tapa multitud de pecados» (1 Pe 4,8).

Nos recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica:

«Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales (cf. Is 58,6-7; Hb 13,3). Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras espirituales de misericordia, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia. Las obras de misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos (cf. Mt 25,31-46). Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres (cf Tb 4,5-11; Si 17,22) es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios (cf Mt 6,2-4).

“El que tenga dos túnicas que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer que haga lo mismo” (Lc 3,11). “Dad más bien en limosna lo que tenéis, y así todas las cosas serán puras para vosotros” (Lc 11,41). “Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice: “Id en paz, calentaos o hartaos”, pero no les dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve?” (St 2,15-16; cf. Jn 3,17)» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2447).

En total, son catorce las obras de misericordia, siete corporales y siete espirituales.

Obras de misericordia corporales:

Visitar a los enfermos.
Dar de comer al hambriento.
Dar de beber al sediento.
Dar posada al peregrino.
Vestir al desnudo.
Visitar a los presos.
Enterrar a los difuntos.

Obras de misericordia espirituales:

Enseñar al que no sabe.
Dar buen consejo al que lo necesita.
Corregir al que se equivoca.
Perdonar al que nos ofende.
Consolar al triste.
Sufrir con paciencia los defectos del prójimo.
Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos.

En este tiempo de Cuaresma, Dios nos invita a vivir de modo más concreto y vivo la misericordia, haciendo realidad en nuestra vida aquellas famosas palabras del místico español del Siglo de Oro:

«A la tarde te examinarán en el amor; aprende a amar como Dios quiere ser amado y deja tu condición» (SAN JUAN DE LA CRUZ, Avisos espirituales. Dichos de luz y amor, n. 60).