Lo extraordinario del Tiempo Ordinario

Fecha: 7 de febrero de 2024

En el contexto de la liturgia católica, el Tiempo Ordinario está compuesto por treinta y cuatro semanas en las que no se celebra ningún aspecto particular relacionado con el Misterio de Cristo, es decir, que no están relacionadas a eventos específicos, a diferencia de lo que sucede en Adviento o en Pascua.

Este periodo se caracteriza por el uso del color verde en la liturgia, el cual representa el resurgir de una vida nueva, y recibe el nombre de ordinario, no porque sea menos importante que los demás momentos del año litúrgico, sino porque proviene de la palabra ordinal, que significa contar, ya que las semanas se nombran en orden numérico.
Intercalándose con los denominados Tiempos Fuertes, el Tiempo Ordinario se divide en dos períodos: el primero comienza después de la fiesta del Bautismo del Señor y se extiende hasta el martes antes del Miércoles de Ceniza, fecha que marca el inicio de la Cuaresma. Una vez finalizada la celebración de la Pascua, continúa hasta el primer domingo de Adviento, mediante el cual se indica el inicio del nuevo año litúrgico.
Que este tiempo nos ayude a reflexionar y a poner en práctica las enseñanzas de Jesús en la vida diaria, de manera que podamos comprender la importancia de vivir la fe de manera constante en todas las circunstancias de la vida.