Tiempo pascual: la alegría de la Resurrección

Fecha: 4 de abril de 2024

 

La Pascua es una festividad de gran significado en el calendario litúrgico, ya que conmemora la Resurrección del Señor, resaltando su victoria sobre el pecado y la muerte. Este evento no solo infunde esperanza en nuestros corazones, sino que también nos impulsa a experimentar una renovación espiritual por medio de la fe en nuestro Redentor.

Si bien es cierto que la Resurrección de Jesús es un hecho histórico, no podemos desconocer que también es un triunfo espirtual.  Al contemplar el sepulcro vacío, recordamos que Cristo abrió las puertas del Paraíso para nosotros. Por este motivo, cuando festejamos la Pascua, estamos celebrando también nuestra propia liberación.

Como nos lo recuerda San Pablo (I Corintios 15,14): Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe. Por ello, y con la certeza de que Jesús está vivo, no debemos temer. Si hacemos la voluntad de Dios, podemos estar seguros de que nosotros también resucitaremos y alcanzaremos la vida eterna.

 

El Origen de la Pascua

La Pascua que celebramos tiene sus raíces en la festividad judía del mismo nombre, la cual conmemora la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. Aunque ambas celebraciones destacan el cumplimiento de las promesas de Dios a lo largo de la historia y su gran amor por la humanidad, para los católicos esta festividad adquiere un significado más profundo a través de la muerte sacrificial y la resurrección de Jesucristo.

Podemos observar como este antiguo relato alcanza su plenitud en la vida, muerte y resurrección de Cristo, quien se revela como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, lo cual los invita a renovar nuestra fe y a adquirir un auténtico compromiso como apóstoles y discípulas al servicio del Triunfo del Inmaculado Corazón de María y del reinado de la Divina Misericordia en los corazones de los hombres.

¿Qué es la Octava de Pascua?

La importancia de esta festividad para los creyentes es tan significativa que un solo día no es suficiente para celebrarla. Es por ello que la Iglesia instituyó la octava de Pascua, que se extiende a lo largo de ocho días, permitiéndonos así continuar con la celebración jubilosa de la Resurrección del Señor.

Durante esta octava, las lecturas se centran en Jesús resucitado y en sus apariciones a los apóstoles y discípulos, lo cual nos brinda la oportunidad de profundizar en el significado de este misterio y de fortalecer nuestra fe.

Es fundamental que vivamos con plenitud este tiempo pascual que comienza, aprovechando todas las gracias que Dios derrama en nuestras almas para que podamos ser católicos comprometidos y fervorosos.

Que esta temporada de Pascua nos inspire a vivir con gratitud y alegría, reconociendo el poder transformador de la Resurrección en nuestras vidas.